Elena no había visitado una galería de arte en más de diez años. La vida se había vuelto demasiado ocupada con el trabajo y las responsabilidades familiares. Pero hoy era diferente porque su hija le había dado una entrada para una exposición especial. La exposición presentaba pinturas de artistas de todo el mundo. Elena se despertó temprano el sábado por la mañana sintiéndose emocionada. Se puso su vestido azul favorito y zapatos cómodos para caminar. La galería estaba ubicada en el centro de la ciudad, cerca de la vieja catedral. Elena decidió tomar el autobús en lugar de conducir su coche. Quería disfrutar del viaje y mirar la ciudad desde la ventana. El autobús llegó a las diez, y ella encontró un asiento junto a la ventana. Mientras el autobús se movía por las calles, Elena recordó sus días de juventud. Había estudiado historia del arte en la universidad y soñaba con convertirse en curadora. Pero la vida la había llevado en una dirección diferente. Se había convertido en contadora y trabajaba en un gran edificio de oficinas. El trabajo era estable pero no muy emocionante. El autobús se detuvo cerca de la galería, y Elena se bajó. El edificio era hermoso, con grandes ventanas de cristal y una entrada moderna. Una larga fila de personas esperaba afuera para entrar. Elena se unió a la fila y miró el cartel que anunciaba la exposición. El título decía 'Colores del Mundo: Un Viaje a través del Arte Contemporáneo.' Después de esperar veinte minutos, Elena finalmente entró en la galería. La primera sala estaba llena de pinturas abstractas en colores brillantes. Los rojos, amarillos y azules saltaban de los lienzos y llenaban el espacio de energía. Elena se paró frente a una pintura grande y sintió su corazón latir más rápido. La pintura mostraba formas arremolinadas que parecían bailar sobre la superficie. Había olvidado cuánta alegría el arte podía traer a su vida. Un guía se acercó al grupo de visitantes y comenzó a explicar las obras de arte. Habló sobre el artista que había creado esta serie de obras abstractas. La artista era una mujer de Brasil que pintaba sus emociones en el lienzo. Elena escuchaba atentamente y tomaba notas en una pequeña libreta. Había traído la libreta esperando recordar todo lo que viera. La siguiente sala contenía fotografías de diferentes países. Una fotografía mostraba niños jugando en un pueblo de la India. Otra mostraba a una mujer mayor vendiendo flores en un mercado en México. Elena se conmovió por las expresiones en los rostros de las personas en las fotografías. Cada imagen contaba una historia sobre la vida, la esperanza y la conexión humana. Elena pasó mucho tiempo mirando una fotografía de un anciano leyendo un libro. El rostro del hombre mostraba profunda concentración y paz. Se preguntaba qué libro estaba leyendo y dónde vivía. Alrededor del mediodía, Elena decidió visitar la cafetería de la galería para almorzar. La cafetería tenía grandes ventanas con vista a un hermoso jardín. Pidió una taza de café y un sándwich. Mientras comía, pensaba en cuánto había cambiado su vida a lo largo de los años. Tenía un buen trabajo, una familia cariñosa y un hogar cómodo. Pero algo había estado faltando, y ahora entendía qué era. Había descuidado su pasión por el arte y la creatividad. Después del almuerzo, Elena regresó para explorar más de la exposición. La tercera sala exhibía esculturas hechas de materiales reciclados. Los artistas habían transformado viejas botellas de plástico en hermosos pájaros. Los restos de metal se habían convertido en flores que parecían casi reales. Elena admiraba cómo la creatividad podía dar nueva vida a objetos desechados. En la esquina de la sala, una instalación de video llamó su atención. El video mostraba imágenes en cámara rápida de flores floreciendo y marchitándose. Era un poderoso recordatorio de lo rápido que pasa el tiempo. Elena se sentó en un banco y miró el video durante varios minutos. Pensó en todos los años que había pasado sin apreciar el arte. La última sala de la exposición era la más impresionante de todas. Contenía una pintura enorme que cubría toda una pared. La pintura mostraba un paisaje al atardecer con montañas y un río. Los colores eran tan vívidos que Elena sentía que podía entrar en la escena. Nubes naranjas y rosas se extendían a través de un cielo azul profundo. Las montañas proyectaban largas sombras sobre el pacífico valle abajo. Elena se paró frente a esta pintura durante mucho tiempo. Sintió que se le formaban lágrimas en los ojos, pero eran lágrimas de felicidad. La pintura le recordaba un viaje que había hecho con sus padres cuando era niña. Habían visitado un lugar hermoso en las montañas y visto el atardecer juntos. Ese recuerdo había estado enterrado durante muchos años, pero la pintura lo trajo de vuelta. Antes de irse, Elena visitó la tienda de la galería. Compró un juego de pinturas de acuarela y un cuaderno de bocetos. Decidió que volvería a pintar después de todos estos años. La cajera sonrió y envolvió sus compras con cuidado. Elena le agradeció y salió de la galería hacia el sol de la tarde. Se sentía como una persona diferente a cuando había llegado esa mañana. En el viaje en autobús a casa, Elena hizo planes para el futuro. Se uniría a una clase de pintura y visitaría más galerías. Haría tiempo para la belleza y la creatividad en su vida diaria. Cuando Elena llegó a casa, su hija la estaba esperando en la puerta. '¿Cómo estuvo la exposición, mamá?' preguntó su hija con una sonrisa. Elena abrazó fuerte a su hija y le agradeció por el maravilloso regalo. 'Fue el mejor día que he tenido en años,' dijo Elena. Le mostró a su hija las pinturas de acuarela y el cuaderno de bocetos. 'Voy a empezar a pintar de nuevo,' anunció Elena con orgullo. Su hija sonrió y dijo que siempre supo que su madre era una artista de corazón. Esa noche, Elena preparó un pequeño espacio de pintura en la esquina de su sala de estar. Abrió el cuaderno de bocetos y cogió un lápiz. Por primera vez en muchos años, Elena comenzó a dibujar. Dibujó formas simples al principio, recordando las técnicas que había aprendido hace mucho tiempo. Lentamente, su mano se volvió más segura y sus líneas más fluidas. Dibujó flores de memoria y luego intentó dibujar el atardecer que había visto en la pintura. Las horas pasaron sin que ella se diera cuenta. Cuando finalmente miró el reloj, era casi medianoche. Elena sonrió a sus bocetos, sintiéndose orgullosa de lo que había creado. No eran perfectos, pero eran suyos. A la mañana siguiente, Elena se despertó temprano con nueva energía. Buscó en línea clases de pintura en su vecindario. Encontró una clase que se reunía todos los miércoles por la noche en un centro comunitario local. Elena se inscribió de inmediato y marcó la fecha en su calendario. No podía recordar la última vez que se había sentido tan emocionada por algo. La visita a la galería de arte lo había cambiado todo. Elena había redescubierto su pasión, y sabía que su vida nunca volvería a ser la misma.

Spanish Story (B1)La Galería de arte
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Elena visita una galería de arte por primera vez en años después de recibir una entrada de su hija. La experiencia despierta su pasión por el arte que había descuidado mientras construía su carrera como contadora. Inspirada por las pinturas y esculturas, decide volver a pintar y redescubre la alegría y la creatividad en su vida.
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Comprehension Questions
4 questions
1
¿Por qué Elena no había visitado una galería de arte en más de diez años?
2
¿Qué estudió Elena en la universidad?
3
¿Qué compró Elena en la tienda de la galería antes de irse?
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