María había estado planeando esta ruta en bicicleta durante meses. Quería recorrer en bicicleta el hermoso campo con sus tres mejores amigos. La ruta duraría cinco días y cubriría más de doscientos kilómetros. Sus amigos Tomás, Lisa y Pedro eran todos ciclistas experimentados. Habían comprado equipo de ciclismo nuevo especialmente para esta aventura. La mañana de su partida era fresca y brumosa. María revisó su bicicleta una última vez antes de partir. Había empacado botellas de agua, barras energéticas y un botiquín de primeros auxilios en su bolsa. La ruta del primer día los llevaría a través de colinas onduladas y pueblos tranquilos. '¿Están todos listos?' preguntó María a sus amigos. Todos asintieron con entusiasmo y comenzaron a pedalear. El aire fresco de la mañana se sentía maravilloso en sus rostros. Tomás tomó la delantera ya que conocía mejor la ruta. Después de pedalear durante dos horas, se detuvieron en un pequeño café para desayunar. El dueño del café estaba curioso por su viaje. '¿Adónde se dirigen?' preguntó mientras les servía café. María explicó que iban en bicicleta hasta la costa. El dueño del café recomendó una ruta pintoresca a través del bosque. Le agradecieron y continuaron su viaje. El sendero del bosque era sombreado y fresco. Los pájaros cantaban en los árboles sobre ellos. Lisa notó un ciervo observándolos desde detrás de un árbol. '¡Miren!' susurró, señalando al hermoso animal. Se detuvieron para admirar al ciervo antes de que desapareciera en el bosque. Al mediodía habían alcanzado el punto medio del primer día. Encontraron un lugar tranquilo junto a un arroyo para su almuerzo de picnic. Pedro desempacó los sándwiches que había preparado la noche anterior. El sonido del agua que fluía era relajante después del esfuerzo de la mañana. Después del almuerzo revisaron su mapa para planificar la ruta de la tarde. La tarde trajo algunas colinas desafiantes. María encontró las subidas empinadas difíciles pero gratificantes. Cuando llegaron a la cima de la colina más alta, podían ver kilómetros a la redonda. La vista del valle abajo era impresionante. Tomaron muchas fotografías para recordar este momento. El descenso de la colina fue rápido y emocionante. Tomás alcanzó velocidades de casi cincuenta kilómetros por hora. A última hora de la tarde llegaron al pequeño pueblo donde pasarían la noche. Habían reservado habitaciones en un acogedor bed and breakfast. El dueño les dio una cálida bienvenida y les mostró dónde guardar sus bicicletas de forma segura. Después de una ducha, se reunieron en el comedor para cenar. La comida local era deliciosa, y estaban muy hambrientos después del largo recorrido. Discutieron los momentos destacados del primer día mientras comían. Todos estuvieron de acuerdo en que el sendero del bosque había sido la mejor parte. Se fueron a la cama temprano porque necesitaban descansar para el día siguiente. La segunda mañana trajo lluvia inesperada. Se pusieron sus chaquetas impermeables y continuaron de todos modos. Andar en bicicleta bajo la lluvia era más desafiante pero también más aventurero. Los caminos se volvieron resbaladizos, y tuvieron que ser más cuidadosos. Lisa casi resbaló en una curva mojada pero logró mantenerse en su bicicleta. Al mediodía la lluvia había parado y el sol salió. El vapor se elevaba de los caminos mojados mientras el sol los calentaba. La ruta del segundo día seguía un río a través de tierras de cultivo. Vieron vacas pastando en los campos verdes. Un granjero les saludó con la mano cuando pasaron por su propiedad. La tarde fue tranquila, con caminos planos que hacían el ciclismo fácil. Hicieron buen progreso y llegaron a su alojamiento antes del atardecer. Esa noche encontraron un pequeño restaurante con asientos al aire libre. Vieron aparecer las estrellas mientras disfrutaban de su comida. El tercer día fue el más difícil del recorrido. Tuvieron que cruzar un paso de montaña que ascendía más de ochocientos metros. Pedro tuvo dificultades con la pendiente empinada y tuvo que tomar varios descansos. Sus amigos lo esperaron y lo animaron a seguir adelante. '¡Puedes hacerlo, Pedro!' gritó María desde adelante. Después de tres horas de subida, finalmente llegaron a la cima. El aire de la montaña era frío pero refrescante. Podían ver nieve en los picos a lo lejos. Un pequeño café en la cima vendía chocolate caliente y pasteles frescos. Descansaron allí durante casi una hora para recuperar energías. El descenso fue aún más emocionante de lo que esperaban. El camino sinuoso requería una concentración cuidadosa. Llegaron al valle justo cuando el sol se ponía detrás de las montañas. El cuarto día los acercó a la costa. Podían oler la sal en el aire. El paisaje cambió de montañas a suaves colinas costeras. Pasaron por viñedos y olivares. Un vinicultor local los invitó a probar un poco de su vino. Solo tomaron un pequeño sorbo porque todavía tenían que pedalear. A última hora de la tarde, finalmente vieron el océano. '¡Ahí está!' exclamó Lisa con emoción. El agua azul brillaba bajo la luz de la tarde. Bajaron en bicicleta hasta un pequeño pueblo pesquero junto al mar. El pueblo tenía botes coloridos meciéndose en el puerto. Decidieron pasar su última noche allí antes del día final. La casa de huéspedes estaba justo en la playa. Después de la cena, caminaron por la orilla a la luz de la luna. Las olas rompían suavemente contra las rocas. Hablaron sobre todos los recuerdos que habían creado en el viaje. El último día del recorrido fue agridulce. Estaban felices de completar el viaje pero tristes de que terminara. El último tramo seguía un sendero costero con vistas impresionantes. Podían ver casas coloridas aferrándose a los acantilados. Las gaviotas volaban sobre ellos, llamándose entre sí. Al mediodía llegaron a su destino final: una hermosa ciudad costera. Estacionaron sus bicicletas y se abrazaron para celebrar. '¡Lo logramos!' gritó Tomás con alegría. Habían recorrido en bicicleta más de doscientos kilómetros a través de montañas, bosques y a lo largo de la costa. Para celebrar, fueron a un restaurante en el muelle. Pidieron mariscos frescos y levantaron sus copas en un brindis. '¡Por la amistad y la aventura!' dijo María. Estuvieron de acuerdo en que esta ruta en bicicleta había sido una de las mejores experiencias de sus vidas. Prometieron planificar otra ruta juntos el año siguiente.

Spanish Story (B1)La Ruta en Bicicleta
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aboutStory
María y sus tres amigos emprenden una ruta en bicicleta de cinco días a través del campo hasta la costa. Enfrentan desafíos como pasos de montaña empinados y clima lluvioso, pero también disfrutan de hermosos paisajes, comida local y encuentros con la vida silvestre. La aventura fortalece su amistad y crea recuerdos duraderos.
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Comprehension Questions
4 questions
1
¿Cuánto tiempo duraría la ruta en bicicleta?
2
¿Qué notó Lisa en el bosque?
3
¿Cuál fue el desafío más difícil el tercer día?
4


