Emma terminó sus compras en el supermercado el sábado por la tarde. Pagó sus compras con su tarjeta de crédito y la puso en el bolsillo. Cuando llegó a casa, quiso guardar la tarjeta en su cartera. Pero la tarjeta ya no estaba en su bolsillo. Emma buscó por todas partes en su apartamento. Revisó sus bolsas, los bolsillos de su abrigo e incluso el suelo. La tarjeta de crédito no aparecía por ningún lado. Emma empezó a sentirse preocupada. Sabía que tenía que actuar rápido para proteger su dinero. Primero, Emma llamó al servicio de atención al cliente de su banco. El teléfono sonó varias veces antes de que alguien contestara. 'Buenas tardes, soy de First National Bank. ¿Cómo puedo ayudarle?' dijo el operador. 'Hola, creo que perdí mi tarjeta de crédito hoy,' explicó Emma nerviosamente. 'Entiendo. No se preocupe, podemos ayudarle,' dijo el operador con calma. 'Primero, necesito verificar su identidad. ¿Puede decirme su nombre completo?' 'Me llamo Emma Johnson,' respondió. '¿Y su fecha de nacimiento, por favor?' 'Quince de marzo de mil novecientos noventa y dos.' 'Gracias. Puedo ver su cuenta ahora. Bloquearé su tarjeta inmediatamente.' Emma se sintió aliviada de que nadie pudiera usar su tarjeta ahora. '¿Hubo alguna transacción en mi tarjeta hoy?' preguntó. 'Déjeme verificar. Veo una compra en el supermercado Green Valley por cuarenta y tres euros.' 'Sí, fui yo,' confirmó Emma. 'Buenas noticias. No hay otras transacciones, así que la tarjeta no fue usada por nadie más.' Emma estaba muy feliz de escuchar esto. 'Le enviaremos una nueva tarjeta en cinco días hábiles,' continuó el operador. 'La nueva tarjeta tendrá un número diferente por razones de seguridad.' 'Muchas gracias por su ayuda,' dijo Emma agradecida. Después de la llamada telefónica, Emma decidió volver al supermercado. Quizás alguien había encontrado su tarjeta y se la había dado al personal. Fue al mostrador de atención al cliente del supermercado. 'Disculpe, ¿alguien encontró una tarjeta de crédito hoy?' preguntó Emma esperanzada. El empleado revisó en un cajón detrás del mostrador. 'De hecho, ¡sí! Alguien encontró una tarjeta cerca de las cajas,' dijo. Le mostró a Emma una tarjeta de crédito, y ella la reconoció inmediatamente. '¡Esa es mi tarjeta!' exclamó con alegría. '¿Puedo ver su identificación para confirmar que le pertenece?' preguntó el empleado. Emma mostró su licencia de conducir, y los nombres coincidían perfectamente. 'Aquí tiene. Tenga más cuidado la próxima vez,' dijo el empleado amablemente. Emma le agradeció y caminó a casa sintiéndose mucho mejor. Aunque su tarjeta estaba ahora bloqueada, estaba contenta de haberla encontrado. Cortó la tarjeta vieja en pequeños pedazos con tijeras para que nadie pudiera usarla. La semana siguiente, Emma recibió su nueva tarjeta de crédito por correo. La activó llamando al banco e introduciendo su código PIN. Emma aprendió una lección importante de esta experiencia. Ahora siempre guarda su tarjeta de crédito en su cartera, no en el bolsillo. También guardó el número de teléfono del banco en sus contactos. Si alguna vez pierde una tarjeta de nuevo, sabrá exactamente qué hacer.